El ‘sello español’ en la nueva India

images«El intercambio comercial entre ambos países es de 3.000 millones y allí hay 230 empresas españolas, lejos de las alemanas o francesas», 

Fuente: Victor M. Olazabal elmundo.es (25/4/15)

En el Ministerio de Finanzas indio, la orden del primer ministro Narendra Modi quedó clara desde el principio: «Hay que atraer inversión extranjera». Siguiendo esa premisa se han ido desarrollando las políticas del Ejecutivo con un buque insignia: el plan Fabrica en India, que pretende captar inversores para producir en casa y reducir las importaciones.

Junto a esa campaña, el Gobierno del partido Bharatiya Janata Party (BJP) ha ampliado los límites de la presencia externa en sectores como la defensa, los seguros o las infraestructuras y se ha propuesto rebajar paulatinamente la presión fiscal a las empresas. Esas medidas «han ayudado a mejorar el clima de negocio y convierten a India en una atracción de nuevo para inversores extranjeros y nacionales», ha dicho recientemente el economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo, Shang-Jin Wei.

En estos meses Modi ha acelerado un proceso de liberalización de la economía que India vive desde su apertura en 1991. España no ha sido ajeno a él. Aunque su entrada ha sido lenta, se ha triplicado desde que el mercado español se vio afectado por la crisis a partir de 2008. No obstante, los 3.000 millones de euros de intercambio comercial entre ambos países, con saldo negativo para España, son una cifra menor al lado de la que la nación asiática comparte con otras potencias europeas.

En la actualidad están asentadas en el país unas 230 empresas españolas. «Poco a poco su presencia crece», afirma a MERCADOS Ravi V. Patil, director en India de la consultora INDOLINK, aunque reconoce que todavía está lejos de llegar a los niveles de Francia o Alemania. Carolina Rius, CEOde la consultora InQuve, sostiene que se ha «ido perdiendo el interés en el mercado indio». En parte, dice, porque «a las pymes españolas les cuesta cada vez más competir con las marcas de bienes de equipo asiáticas» y por «el talante averso al riesgo de los empresarios españoles».

Las compañías foráneas aterrizan en sectores atractivos como las infraestructuras, donde las palpables carencias indias invitan a la inversión. «El potencial es enorme porque India las necesita para desarrollarse como país», asegura el directivo de INDOLINK. El Gobierno de Modi espera que la inversión en ese terreno se incremente en 10.000 millones de dólares respecto al último ejercicio. Es en ese crecimiento donde se enmarcan los planes para potenciar los puertos, los corredores industriales, la construcción de 100 ciudades inteligentes, la implantación de ferrocarriles de alta velocidad (el polémico tren bala) o la inversión en carreteras, ya que se requieren hasta 100.000 kilómetros de asfalto. Sin olvidar las necesidades de producción energética de un Estado que importa la mayor parte de su demanda. El Gobierno indio estima que, en su apuesta por las energías renovables, se crearán oportunidades de negocio de unos 160.000 millones de dólares para el próximo lustro.

La fundadora de InQuve añade otros dos campos: la fabricación de automóviles, un sector totalmente abierto a la IED en el que India se sitúa entre los líderes mundiales, y el procesamiento de alimentos y bebidas en un país que «ofrece una gran masa de consumidores de clase media de unos 250 millones de personas a la que sólo se puede acceder con costes de producción bajos y con la indianización del producto».

Las firmas extranjeras reconocen que asentarse en India no es fácil, sobre todo por la «hiperburocratización» durante todo el proceso y por la debilidad de las infraestructuras. El Banco Mundial sitúa al gigante indio entre los destinos más enrevesados para hacer negocios. De hecho, India ocupa el puesto 119 (de 130) en el índice elaborado por la aseguradora FM Global que mide la capacidad de recuperación de un negocio y la gestión del riesgo. Los expertos coinciden en subrayar la importancia de conocer al complicado consumidor local y de marcarse estrategias a largo plazo porque, como señala Patil, invertir en India «es como una maratón, no un sprint».

En todo caso, la presencia española en esta tierra es conocida por su diversidad. Algunas firmas llevan años asentadas con numerosos proyectos en marcha. Gamesa, por segundo año consecutivo, lideró la cuota de mercado (32%) en la fabricación de aerogeneradores, Indra cubre el 80% del espacio aéreo del país e Isolux Corsán ejecuta 3.000 kilómetros en líneas de transmisión de electricidad y tiene la concesión de 700 kilómetros en cuatro autopistas. O Mahou San Miguel que, a través de su filial local, acaba de reforzar su presencia en el mercado de consumo indio, caracterizado por ser joven, creciente y con un gusto cada vez más occidentalizado. Mientras la cerveza o el vino se abren paso, el aceite de oliva ya se sienta en muchas mesas de este país y millones de ciudadanos cogen diariamente el metro en Delhi, un suburbano que tiene el sello español.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: