Dominación musulmana en la India: Crónica de un genocidio sin precedentes en los anales de la Historia

Ibn Batuta, en ruta hacia la India, al atravesar la región hacia 1333, señala que “hay en medio del camino una montaña llamada Hindu KHindu-Muslim-love-Indiaush, es decir que mata a los hindúes, porque muchos esclavos, hombres y mujeres que son llevados desde la India mueren en esa montaña a causa del terrible frío y de la nieve”.

Esta apelación y este relato atestiguan de una masacre a gran escala, suficientemente importante para que haya dado nombre a una cadena montañosa situada entre los actuales Pakistán y Afganistán (conocida por los antiguos griegos como Parapamisos y por los autores latinos como Caucasus Indicus).

Las tribus afganas incursionaban habitualmente hacia las tierras más cálidas en busca de botín humano y sus presas eran llevadas a las tierras altas como esclavos después de las razzias. Muchos de estos prisioneros indios morían en los fríos y las fatigas de esas montañas. Otro capítulo escondido de la trata de esclavos a manos del islam, no menos importante que el de las costas orientales africanas durante siglos por los adeptos del profeta Mahoma.

En realidad el nombre de esas montañas proviene probablemente de unos hechos muchos más terribles todavía, y sin duda anteriores a la brutal trata de esclavos del subcontinente indio hacia las estepas afganas y más allá: la aniquilación completa de la población hindú de Afganistán por los musulmanes a principios del siglo XI.

Toda la región, al igual que los restantes territorios caídos bajo el dominio musulmán a lo largo de los siglos, ha vivido episodios de gran brutalidad. La India ha conocido durante la dominación musulmana unas masacres abominables. Hacia los años 711-712, coincidiendo con el desembarco de Tarik y sus huestes en las costas andaluzas, los musulmanes, después de haber saqueado a fondo Persia, se adentran en territorios indio, atraídos por las riquezas de la brillantes y exhuberante civilización india, que afortunadamente nunca consiguieron destruir, a pesar del empeño y la brutalidad del largo dominio islámico.

La historia de la dominación musulmana en la India es la crónica de un genocidio sin precedentes en los anales de la Historia. El fanatismo y la brutalidad de aquellos hombres surgidos del desierto, movilizados por la ciega intolerancia de una ideología dirigida únicamente a la opresión y la esclavitud y lanzados sobre civilizaciones y culturas brillantes y complejas dejó el reguero de destrucción y muerte del cual la mayoría de las tierras que fueron subyugadas por aquella marea no se ha recuperado nunca. Fue arrasado Bizancio y la milenaria presencia griega en Asia Menor y Egipto, el cristianismo desapareció para siempre del norte de África, fue reducido a islotes sometidos al abuso y la arbitrariedad en el resto de Oriente, la magnífica Persia de los Sasanidas entró en la noche de su historia, incluso España vio su suelo hollado durante siglos por la terrible pisada esterilizante del islam, hasta la victoria definitiva de los cristianos.

Coincidencia de extraordinaria significación, la India ve la llegada de las avanzadilla mahometanas al Indo en el año 711, un año (o meses apenas) antes que el desembarco de Tarik en las costas del sur de Hispania. A partir de ahí se abre para el subcontinente indio una época terrible de destrucción y opresión para el que acabará con la llegada de los británicos, hecho que marcará el fin de la India musulmana.

No vamos a hacer aquí el relato de esos siglos de dominación inglesa, fundamentalmente una empresa comercial a gran escala, y poco más. El cambio de régimen que supuso la India Británica tampoco supuso el fin del conflicto multisecular con el islam. El islam no ha dejado nunca de ser un problema para la India. Con la independencia de la India, ésta se partió en dos Estados, uno de carácter islámico, Pakistán (dividido en dos partes Pakistán Occidental y Pakistán Oriental) y uno de carácter secular, la Unión India.

Una parte importante de la India histórica salía del regazo de la Madre India y seguía el mismo camino del antiguo Afganistán de la conquista musulmana: la pérdida casi completa de su población hindú, víctima del afán exterminador de sus fanáticos conquistadores. Desde entonces, el conflicto de Cachemira sigue poniendo la cuestión islámica en el centro de la vida de este país, depositario de una cultura milenaria y heredero de la más antigua civilización viva. En otras regiones de la India, el separatismo y la subversión islámicas continúan su labor de agitación y destrucción. Hoy como hace 13 siglos, el islam sigue siendo el gran problema de la India.

Fuente: minutodigital.com

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