Los incómodos teléfonos con forma de ‘tablet’ triunfan en la India

descarga (1)Aunar las funcionalidades de ambos dispositivos permite a los indios de bajos recursos unirse al mundo móvil con las mayores prestaciones.

Zanish Khan regenta una tienda en el Mercado Basrurkar de Nueva Dehli (India), al que acude la clase media para comprar enseres domésticos. A su alrededor otros mercantes ofrecen de todo, desde ventiladores eléctricos hasta lentejas que los compradores cogen de sacos de arpillera de 100 libras (unos 46 kilos). En contraste, la mercancía de Khan se guarda bajo cristal y viene empaquetada como electrónica de última generación.

Aun así, Khan encaja perfectamente. India se encuentra sumergida en un frenesí de compras compulsivas de smartphones, y Khan se especializa en loshíbridos entre smartphones y tablets – llamados phablets o tabletófonos– de gran tamaño y que gozan de gran popularidad en su país. Sus mostradores están llenos de modelos como el Galaxy A5 y el Grand 2 de Samsung, cuyas pantallas miden cinco pulgadas en diagonal. Y por si estas resultaran demasiado pequeñas, la pantalla del Galaxy E7 mide 5,5 pulgadas. Apenas se molesta en ofrecer móviles con pantallas tradicionales de 4,5 pulgadas o menos.

Por toda Asia, los compradores de smartphones han decidido que cuanto más grande, mejor. Los investigadores de mercado de Flurry Analytics informaron recientemente de que el 50% de las ventas de smartphones en Taiwan y Hong Kong corresponden a dispositivos con pantallas de cinco pulgadas o más, en comparación con una cuota de mercado del 20% a nivel mundial. Un estudio comparativo del año pasado publicado por Netbiscuits atribuía una cuota de mercado del 29% a las phablets de la India. En Japón, los últimos lanzamientos más importantes de Sony corresponden a phablets, mientras que a Corea del Sur se le ha denominado “la tierra de las phablets“.

Para los consumidores indios de medios limitados, la compra de una phablet supone una manera de unirse a la era digital con una sola compra, dice Anand Chandrasekaran, el jefe de Producto de Snapdeal, una importante empresa india de comercio electrónico. “Puede que la gente no pueda permitirse la compra de un portátil o un ordenador de mesa”, observa. Pero si compran una phablet, explica, “disponen de un acceso fácil y completo a la web, además de un móvil”.

Las phablets gustan a los taxistas de la India porque sus pantallas aumentadas muestran mapas de fácil lectura que ayudan a definir la ruta hasta destinos desconocidos. Los comerciantes utilizan las phablets para hacer seguimiento de las ventas y el inventario mientras se desplazan por la tienda. Los estudiantes las ponen a trabajar como consola de videojuegos, libros electrónicos y reproductor de películas. El tamaño grande de estos dispositivos los hace un poco incómodos como teléfonos, pero no parece importarle a los devotos.

A nivel global, la India representa el mercado de Asia que crece con mayor rapidez, con una tasa de venta de más de 80 millones al año. Cisco Systems, el fabricante estadounidense de equipos de red, predijo recientemente que los indios podrían llegar a poseer 651 millones de smartphones para el año 2019, un incremento importante sobre los 140 millones del año pasado. Eso sería un gran impulso para fabricantes como Samsung, Xiaomi de China y para Micromax y Karbonn, propios de la India.

Hasta la fecha, Apple solo se ha hecho con una cuota de mercado del 2% en India. Las regulaciones locales imposibilitan que Apple establezca sus propias tiendas sofisticadas allí, así que está obligado a comercializarse a través de los canales establecidos. Sus ofertas más atractivas – como la phablet iPhone 6 Plus – conllevan unos precios que se acercan a los 1.000 dólares (unos 903 euros), lo que queda fuera del alcance de la mayoría de los consumidores. Apple ofrece el modelo más antiguo iPhone 4 a unos 300 dólares (unos 271 euros), una estrategia que ha traído resultados dispares. Algunos compradores están encantados de poseer cualquier dispositivo Apple, otros se quejan de perderse los nuevos diseños.

Pero existen muchas alternativas para los consumidores de presupuestos limitados. Xiaomi acaparó la atención en enero cuando lanzó su Mi Note phablet en India. Ofrecía el dispositivo, con una pantalla de 5,7 pulgadas, por unos 370 dólares (lo que equivale a unos 334 euros). Las primeras existencias se vendieron durante los primeros tres minutos de venta online, y generó 220 millones de reservas antes del lanzamiento. Algunos clientes en potencia rellenaron docenas de solicitudes con la esperanza de hacerse con al menos un dispositivo.

Otra oferta popular de Xiaomi en India, el Mi Redmi Note 4G, con una pantalla de 5,5 pulgadas, se podía comprar en mayo en Gurgaon, el barrio próspero de Nueva Dehli, por unos 9.999 rupias, o unos 141 euros. “Se vende fenomenal”, dijo Ajendra Sahay, un dependiente veterano de la tienda Mobile Store. “Es muy popular con mujeres y hombres. A los adolescentes les atrae mucho”. Sahay añadió que empezó el mes de mayo con 2.000 dispositivos; para el 21 de mayo, ya se habían vendido el 80% de las existencias.

Como muchos teléfonos de Xiaomi, el Mi Redmi Note 4G ofrece un rendimiento medio a un precio realmente bajo. El teléfono utiliza el sistema operativo Android 4.4 Kit Kat. Está dotado de las típicas cámaras delante y detrás, con una capacidad de 13 megapixeles y cinco megapíxeles respectivamente. Dispone de un procesador Qualcomm Snapdragon de 1,6 gigaherzios.

Xiaomi se ha visto envuelto en una guerra de patentes que ha limitado su acceso al mercado indio. La empresa sueca Ericsson mantiene que algunos teléfonos Xiaomi violan sus patentes, y mientras los tribunales de India resuelvan estas disputas, Xiaomi no ha podido comercializar estos modelos en India. Mientras tanto, Xiaomi avanza con una variedad de modelos que emplean conjuntos de chips Qualcomm.

Tales disputas no parecen influir en los clientes indios. En la página de venta online de Flipkart, el Mi Redmi Note 4G es uno de los teléfonos más populares, consiguiendo por medio una valoración de 4,1 (de 5) basada en las respuestas de más de 12.000 consumidores. La valoración que más atención recibe proviene de alguien llamado “Harikumar R”, que describe como sometió el teléfono a pruebas de estrés utilizando Whatsapp durante 13 horas mientras jugaba una hora al Candy Crush, habló 55 minutos por teléfono, accedía periódicamente a Facebook y leía periódicos online.

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