India, el único gran país emergente que crece

De los cinco BRICS, dos -Brasil y Rusia- se hallan sumidos en la recesión; uno -Sudáfrica- se tambalea por la caída de la demanda de materias primas; y otro -China- da señales de agotamiento del modelo que funcionaba como motor de la economía mundial desde la crisis del 2008.

Fuente: Reuters 24/9/15 (eleconomista.com.mx)INDOLINK_INDIA_BRICS_EMERGENTES

Nueva Delhi.- India iba a la zaga de los grandes países emergentes, políticamente paralizada y con un crecimiento endeble; pero en tres años ha revelado un insospechado dinamismo, mientras sus socios en el club de los BRICS luchan para evitar o para salir de la inmovilidad.

De los cinco BRICS, dos -Brasil y Rusia- se hallan sumidos en la recesión; uno -Sudáfrica- se tambalea por la caída de la demanda de materias primas; y otro -China- da señales de agotamiento del modelo que funcionaba como motor de la economía mundial desde la crisis del 2008.

India, en cambio, va camino de convertirse en el miembro del G-20 (de potencias industrializadas y emergentes) con el índice más alto de crecimiento, en torno al 7% anual, y una situación financiera reforzada gracias al bajo precio del petróleo.

“Si miramos los datos del crecimiento, India está decididamente mejor que los demás (BRICS)”, afirma Kunal Kundu, economista en el banco Société Générale de Bangalore (sur de India), en declaraciones a la AFP.

“China está en plena desaceleración y Brasil y Rusia con problemas porque son dependientes de las materias primas”, agrega.

No todo es rosa sin embargo para India: los datos del PIB se beneficiaron no solo de la fuerte baja del precio del crudo sino también de una nueva metodología de cálculo; sus exportaciones siguen siendo poco voluminosas y en la Bolsa de Bombay los principales valores se cotizan en promedio 5% por debajo de su nivel de hace un año.

Los economistas afirman que el crecimiento subyacente de India sigue siendo débil y se preguntan hasta qué punto es confiable la nueva metodología de cálculo del PIB.

Pero India salió relativamente bien parada de los vendavales que sacudieron los mercados financieros durante el verano boreal y provocaron fugas importantes de capitales de los mercados emergentes.

“India parece un oasis de estabilidad por el momento”, señala Mark Williams, jefe del departamento Asia de la consultora Capital Economics de Londres.

“El panorama es muy diferente del de hace un par de años, cuando India estaba en primera línea de las preocupaciones”, agrega.

China desacelera, los BRICS se desploman

Cuando China crecía más de un 10% anual, cubría sus vastas extensiones con autopistas y vías férreas y sus ciudades se poblaban de rascacielos y centros comerciales, sus necesidades de petróleo, carbón, acero y cemento eran insaciables.

Pero ahora los datos oficiales muestran una expansión más débil desde los años 90 y los analistas creen que aun así disimulan una verdad mucho menos lustrosa.

Y cuando el “Imperio del Medio” reduce su apetito de materias primas, Brasil, cuya economía es ampliamente tributaria de la venta de “commodities” a China y otro puñado de países, siente de inmediato el impacto.

Los precios de las materias primas se hallaban en agosto en su nivel más bajo en 16 años, y ya nadie compra como antes, según el Bloomberg Commodity Index, que analiza la evolución de 22 productos.

“Brasil se ha visto muy afectado, más que otros países emergentes”, dijo Alex Agostini, analista de Austin Rate, en Sao Paulo, tras la decisión de Standard and Poor’s de rebajar a categoría especulativa la nota de la deuda soberana de Brasil.

En el 2010, en pleno auge, la mayor economía latinoamericana llegó a crecer 7.5%; pero este año entró en recesión y los economistas piensan que cerrará el 2016 sin salir a flote.

Una parálisis agravada además por una profunda crisis política, marcada por denuncias de corrupción que conmocionaron a la opinión y socavaron a niveles inauditos la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y de sus aliados.

Rusia, un país exportador de crudo, no solo se vio golpeada por la depreciación del barril, sino también por las sanciones que le impusieron los países occidentales a raíz de la crisis en Ucrania. Según la oficina de estadísticas Rosstat, cerca de 31.7 millones de rusos (un 15% de la población) vive bajo el umbral de pobreza.

“Ahora, el mayor impacto viene a través de (la desaceleración de) China, que influye en la economía global, en las commodities y en los mercados financieros”, señala Oleg Kouzmin, de la consultora Renaissance Capital, de Moscú.

Según el analista, la economía rusa se contraerá este año un 4%.

También Sudáfrica, uno de los mayores proveedores de minerales a China, sufre de la ralentización de la segunda economía mundial. La previsión de crecimiento de Sudáfrica se redujo a un magro 1.3% y las grandes compañías mineras anunciaron miles de despidos.

Los BRICS podrían verse, además, afectados por una subida de las tasas de interés en Estados Unidos, que haría más atractivas las inversiones en dólares, desviando capitales de los mercados emergentes.

Trabas persistentes

India, cuyo dinamismo fue destacado por el FMI, pudo equilibrar sus finanzas gracias en gran medida a la caída del precio del petróleo, dado que importa el 80% de sus necesidades crudo.

Además, al no depender tanto de las exportaciones, pudo esquivar la reducción de la demanda global.

“Nosotros no tenemos los mismos problemas que los demás” países emergentes, señala Arya Sen, del banco de inversiones Jefferies en Bombay.

Muchos políticos indios se vanaglorian de la aceleración económica del país, con un índice de crecimiento que ya rivaliza con el de China.

Pero muchos analistas advierten que India aún sufre problemas estructurales y que toda jactancia es prematura.

Sus legislaciones laboral y sobre inversiones siguen siendo extremadamente complejas y sus infraestructuras son vetustas.

El gobierno del primer ministro Narendra Modi, que llegó al poder en mayo del 2014, tuvo que abandonar por otro lado una serie de reformas, entre ellas una ley de cesión de tierras.

Y el PIB indio, de cerca de dos billones de dólares, representa aún la cuarta parte del de China, que a pesar de su desaceleración sigue asegurando la tercera parte del crecimiento global.

“India no tiene que ser complaciente” y sin sus trabas tradicionales “podría crecer mucho más, hasta 9% o 10% al año”, apunta Mark Williams, de Capital Economics.

mac

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