China, India y el choque de dos grandes civilizaciones

Fuente. eleconomista.net. 09/06/2017

China ha pasado la última década rompiendo récords: mayor fabricante del mundo, mayor exportador del mundo, las reservas de divisas más grandes del mundo, el mayor mercado mundial de vehículos.

En 2014, el Fondo Monetario Internacional incluso informó que, clasificada por poder adquisitivo, China es la economía más grande del mundo.

Pero hay un récord para el “más grande del mundo” que China puede haber perdido. India, China, acuerdos, colaboración, ferrocarriles, MOU

Las nuevas investigaciones demográficas sugieren que India, no China, podría ser el país más poblado del mundo, debido a la revisión de las estimaciones no oficiales de la población de China a poco menos de 1,300 millones, en comparación con la población de India de 1,330 millones. Esta noticia podría alimentar el creciente sentimiento en India que, si bien el ascenso de China ha sido la noticia global de los últimos 30 años, los próximos 30 serán la oportunidad de India para brillar. 
Las tendencias en la población de India ciertamente parecen más favorables para el crecimiento económico a largo plazo que las de China.

No es sólo que la población de India tal vez haya superado a la de China y que tal vez crezca más rápidamente en el futuro; más importante aún, la población de India es significativamente más joven que la de China.

Esto significa que tendrá una mayor población en edad de trabajar que China, y menos personas jubiladas para mantener. La reciente historia de Japón demuestra que el envejecimiento y la disminución de la población en edad de trabajar tiene un poderoso efecto negativo sobre el crecimiento económico.

Estas fuerzas demográficas ya pueden estar afectando a las tasas de crecimiento. Después de décadas en las que India tuvo que soportar burlas sobre la “tasa de crecimiento hindú”, India está creciendo más rápidamente que China, con un crecimiento proyectado a superar 7 por ciento este año, en comparación con la cifra oficial de 6.5 por ciento de China.

Pero también hay algunas poderosas consideraciones a tener en cuenta con respecto a la suposición que India está a punto de alcanzar y luego superar a China.

En primer lugar, la economía china ya es cinco veces más grande, en términos reales, que la de India. Eso significa que, aunque actualmente India está creciendo ligeramente más rápido que China en términos porcentuales, la brecha en el tamaño de las dos economías está creciendo, no disminuyendo.

En segundo lugar, mientras que la demografía favorece a India, en otros aspectos importantes, China está mejor situada. El 30 por ciento de la población de India es analfabeta, en comparación con menos del 5 por ciento de la población china.

La infraestructura en China es también muy superior a la de India, lo cual se refleja en las carreteras, los ferrocarriles y el saneamiento básico.

La mitad de los indios todavía no tienen acceso a servicios básicos de aseo.

Este tipo de comparativos son más que un mero juego de salón. Importan porque China e India son las dos superpotencias emergentes del siglo XXI. Las naciones ya están comprometidas en una discreta lucha geopolítica e ideológica.

India ha reaccionado con preocupación a los ambiciosos planes de China para construir vínculos de infraestructura a través de Asia, temiendo que crearán una esfera de influencia china que cercará a India.

Cuando China organizó su foro “Cinturón y Ruta” en Beijing el mes pasado para promover planes para gastar miles de millones en enlaces de infraestructura a través de Eurasia, más de 100 países enviaron delegaciones oficiales, pero India se mantuvo al margen.

Los indios temen que China está recreando un sistema tributario en el que las economías asiáticas están vinculadas a un sistema económico en el que “todos los caminos conducen a Beijing”.

Las implicaciones de estos desarrollos en infraestructura son estratégicas y económicas. En un momento en que la marina de China está creciendo rápidamente, los puertos financiados por China en Sri Lanka y Pakistán son considerados con particular sospecha en Delhi.

Los crecientes lazos entre Pakistán y China crean ansiedad en India, que ha luchado tres guerras con Pakistán. Beijing y Delhi tienen su propia disputa territorial no resuelta, que data de la guerra en la que lucharon en 1962, y los indios temen que China está aumentando la presión sobre sus intereses en la provincia india de Arunachal Pradesh.

Los presupuestos militares en China e India han aumentado considerablemente. China ha lanzado su segundo portaaviones y está construyendo un tercero. India se ha convertido en el mayor importador mundial de armas, después de Arabia Saudita.

Los indios también han intensificado los ejercicios militares con EUA y Japón, dos países considerados como adversarios estratégicos por China. Shashank Joshi, del Royal United Services Institute de Londres, argumenta que, a medida que aumenta la tensión estratégica, las relaciones indio-chinas se encuentran “en su peor momento en más de una década”.

Una particular frustración para China es el hecho de que el líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, detestado por Beijing, continúe basado en India. Su presencia apunta al elemento ideológico en la rivalidad entre India y China.

Los analistas chinos a menudo han contrastado el éxito de su modelo de desarrollo con el crecimiento más lento producido por la “caótica” democracia de India.

A los indios les gusta responder que su sistema democrático acabará siendo más estable que la estructura del partido único de China. También hay un aspecto moral en este argumento. Los indios se jactan de tener libertad de expresión y tribunales independientes.

Los chinos responden que el ciudadano común en China vive una vida más cómoda y digna que el indio promedio.

Estos argumentos reflejan el hecho de que China e India representan no sólo potencias rivales sino también sistemas políticos, ideologías e incluso civilizaciones rivales.

Los analistas políticos occidentales están preocupados por la emergente lucha de poder entre EUA y China. Pero a medida que el poder económico y político se desplaza hacia Asia, es la contienda entre China e India la que puede dar forma al siglo XXI.

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