China e India y el clima

Fuente. laopinion.es. 23/07/2017

Los media pueden estar agradecidos al presidente Trump, fuente inagotable de noticias. El resto de la humanidad no tanto. Sólo esperamos que la sociedad, a través de las cámaras legislativas, los grupos de presión, los ciudadanos americanos y los políticos internacionales, atempere sus decisiones. Ya lo hicieron con su intención de retirar el Obamacare. La nueva amenaza es su postura respecto al cambio climático. Aquí creo, o espero, que sea la realidad la que se imponga. Sé que algunos estudiosos aventuran que el carbón seguirá siendo una fuente importante de energía, principalmente porque hay mucho en los países que más crecen y más demandan: India y China. Sin embargo, las cosas no van tal como se esperaba.

energia

Hay varias razones para ser optimista. Además de la presión de los científicos y de la mayoría de los ciudadanos para que se desarrollen políticas conservadoras con el medio ambiente, voy a mencionar tres que me parecen importantes. Por un lado, el coste de producción del kilovatio mediante energía solar o eólica disminuye constantemente. En la India el coste de la energía solar se redujo más del 50% en 5 años y ya es más barata que la procedente del carbón. En segundo lugar, el problema del almacenamiento. Tanto la energía solar como la eólica dependen de las condiciones atmosféricas. Hay momentos que se produce mucha y no se usa y otras que se requiere mucha y no hay generación. Mientras, la energía de las centrales térmicas se genera cuando se necesita. Es perfecta. La solución para las energías renovables es conseguir almacenar el exceso. Hasta ahora era muy caro. En eso también se ha evolucionado. El coste de las pilas de litio han disminuido el 75% en los últimos años y el proceso sigue. Basta que ese descenso alcance el 90% para que el almacenamiento sea competitivo. Y está cerca. Finalmente los daños para la salud. Quienes más los sufren son India y China. En esos países donde la mortalidad ha disminuido de manera espectacular, las enfermedades dependientes de la contaminación atmosférica han aumentado mucho. Eso tiene un coste social y económico. Como lo tiene la extracción de carbón, uno de los oficios más peligrosos. Estos tres motivos, más la presión doméstica e internacional, han producido grandes cambios en esos dos países que juntos contaminan casi el 50%. 

La India sigue creciendo a un buen ritmo a pesar de que se ha moderado algo. Eso quiere decir que la demanda de energía se incrementa. Pero las cosas ya han cambiado, y quizá cambien más. Las centrales térmicas alimentadas con carbón están al 60% y la previsión de crear nuevas se ha suspendido. Es porque la política desarrollada en energías limpias ha tenido éxito. Se calcula que el crecimiento económico ya podrá ser alimentado con este tipo de energías. Hace unos años se preveía que el gasto de carbón se triplicara para 2020. Esta predicción parece que no se va a cumplir, quizás hasta se reduzca respecto al consumo actual.

China, que produce un tercio de la polución por energía fósil, tiene las cosas algo más difíciles. Su admirable crecimiento está empujado por la quema de carbón: contribuye al 75% de la energía. Trump se quejó de que el Tratado de París permite a este país construir cientos de centrales térmicas. Efectivamente, China solicita un periodo que le permita seguir quemando carbón para sostener el desarrollo. El objetivo es alcanzar el consumo máximo en 2030 mientras se incrementa las fuentes de energía renovable hasta el 20% del total. La realidad es que ya en el consumo de carbón 2017 está a punto de dejar de crecer. Posiblemente la rampante polución en las ciudades que las hace invivibles haya jugado un papel más importante en este recorte que la presión política internacional.

La OMS ha calculado que la contaminación atmosférica produce más de tres millones de muertes al año, el 80% por enfermedades cardiovasculares producidas por las partículas, el 11% por enfermedades respiratorias, el 6% por cáncer de pulmón. La contaminación interior, por quema de madera, carbón y otros combustibles, en condiciones inadecuadas, produce otros tres millones de muertes, aquí las respiratorias llegan al 34% afectando mucho a los niños.

La conciencia de que la contaminación atmosférica es una de las causas más importantes de enfermedad en el mundo puede constituirse en uno de los argumentos más importantes para detener y reducir el consumo de energías fósiles. Aunque algunos analistas intentan apoyar sus argumentos con análisis de coste/efectividad, no creo que sean necesarios para justificar una política de uso de energías limpias. Es simplemente una obligación de los poderes públicos: la protección de la salud de los ciudadanos.

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